COLABORACIÓN – “Dejando huella (de Carbono)”


Hoy, después de un silencio temporal del que me tengo que disculpar, volvemos a publicar. Sigo sin poder redimirme de todo de la culpa de no escribir tanto como debería, pero esque he estado escribiendo otras cosas de las que pronto se sabrá mas. Por el momento tenemos una colaboración externa -primera no solo de nuestro escritor sino de todo el blog- con temática medioambiental, como  cabía esperar de Pedro Alfaya (“Peter” para los allegados). Pedro Alfaya es graduado en Biología por la Universidad de Coruña (UDC) -doy fe, estuve en su graduación, coincidió que también era la mía- y Máster en Ecología por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Entre que decide si se hace doctor o si se afinca definitivamente en Doñana a examinar heces de Lince Ibérico (Lynx pardinus) nos ha prometido publicar un poco -no mucho- sobre conservación y medio ambiente. Enlaces a sus próximas entradas también serán publicados aquí o podéis directamente buscar sus posts con la etiqueta “Pedro Alfaya”. Con suerte en el futuro abriremos una nueva categoría para que se explaye, pero de momento os dejo con esta primera aproximación en Ciencia -> Medio Ambiente. A disfrutar, y no olvidéis que sin fuentes no hay ciencia.

Desde hace unos años es muy habitual escuchar hablar, en cualquier telediario, sobre las emisiones de CO2 o la huella de carbono de uno u otro país.  Más allá de la interpretación, a priori, lógica que cualquiera puede hacer sobre estos términos hay una serie de matices que me gustaría aclarar para entender  de a qué se refieren exactamente.

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Para ello comenzaremos por responder a la siguiente pregunta: ¿por qué son necesarios estos términos? Está claro que todos los seres vivos necesitamos utilizar los recursos (materiales, energía, suelo, etc.) que nos proporciona el medio natural en el que vivimos para cubrir nuestras necesidades.  El problema surge cuando la extracción de estos recursos es tal que excede la capacidad de regeneración de los mismos, es decir, consumimos estos recursos más rápido de lo que se generan. El sistema de mercado basado en una economía capitalista se asienta sobre la base de que, para crecer es necesario consumir. Esta premisa nos ha llevado a ir consumiendo los recursos naturales a un ritmo tan elevado que estamos empezando a vislumbrar su fin. En otras palabras, de seguir como hasta ahora los recursos naturales no serán suficientes para abastecer a toda la humanidad, lo que generaría grandes crisis tanto económicas como humanitarias, si es que no las ha generado ya.

En este contexto surge, en el año 1996, el concepto de huella ecológica como una forma de medir la velocidad a la que consumimos los recursos disponibles. Así, este término se define como “la superficie de terreno productivo necesario para producir los recursos utilizados por una organización o actividad, y para asimilar los residuos generados por las mismas”.

Una vez hemos dejado claro qué es y por qué es necesario el término huella ecológica, vamos a ver en qué se diferencia de otro muy similar que los medios de comunicación confunden en algunas ocasiones, la huella de carbono.

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“Tipos de emisiones por alcance. Fuente: GHG Protocol.”

La huella de carbono no es más que uno de los componentes que forman la huella ecológica, y tiene como objetivo “cuantificar, en forma de toneladas de CO2, las emisiones de gases de efecto invernadero liberadas a la atmósfera como consecuencia del desarrollo de cualquier actividad”. El CO2 no es el único gas de efecto invernadero, pero sí es con el que los humanos más contribuimos a dicho efecto. Otros gases de efecto invernadero son el vapor de agua, el metano (CH4) o el óxido nitroso (N2O). Para simplificar la comprensión y el control sobre las emisiones de estos gases, se decidió expresar su efecto en “unidades equivalentes de CO2”, por ser este el más abundante y el mejor estudiado. Además, la huella de carbono diferencia entre emisiones de diferente alcance, como se puede ver en la 2ª imagen:

  • Alcance 1: Emisiones Directas
  • Alcance 2: Emisiones Indirectas por Energía
  • Alcence 3: Otras Emisiones Indirectas

Finalmente, y con el objetivo de difundir más sencillamente el uso de este índice, también puede ser expresado en términos de “hectáreas de bosque necesarias para absorber las emisiones producidas”. En la mayoría de los casos, la gran cantidad de espacio necesario muestra claramente lo insostenible que resulta para nuestro planeta el sistema de producción actual.

Para saber un poco más sobre nuestras huellas ecológicas…

Fuentes:

  • Janse, T. & Wiers, P. (2007). The climate footprint: a practical tool to address climate change. Water Science and Technology, 56 (4): 157-163.
  • Global Footprint Network (2017). Disponible en: http://www.footprintnetwork.org/
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