Trastornos de control de impulsos o “¡Colega!¿¡Porqué me estás robando el coche?!”


En una entrada anterior ya hablamos de los trastornos mentales y esta vez me gustaría tratar un tema que es prácticamente un tabú en la sociedad: Los trastornos de control de impulsos. Dentro de este grupo se encuentran algunos famosos como la cleptomanía y la piromanía, los afectados son sin lugar a duda una parte de la sociedad difícil de entender, todos hemos escuchado a la típica vieja de pueblo que habla de los locos que “prenden fuego al monte” y la típica historia de la que robaba en el super del barrio. Pero en parte no nos damos cuenta de que en muchas ocasiones está fuera de su responsabilidad, al igual que los sonámbulos no pueden controlar levantarse mientras duermen o no podemos controlar lo que ocurre en nuestros sueños, estos afectados no pueden controlar el impulso de robar, quemar, arrancarse el pelo…

  • Trastorno Explosivo Intermintente:Caracterizado por brotes violentos incontrolados y que pueden darse desde en casos aislados a sucesiones de diferente duración. Los hombres son más propensos a estos ataques y suele darse cuando los individuos están sometidos a una situación de estrés. Se ha demostrado que está relacionado con la perturbación de la regulación de la serotonina (Linnoila, & Virkkunen, 1992 ; Kruesi et al., 1992) y puede ser tratado tanto con terapias como con diferentes medicamentos con base de Litio.

  • Ludopatía o Juego Patológico: No hay mucho que decir de este trastorno que no se conozca ya. Consiste en el abuso de los juegos de azar produciendo problemas económicos en el individuo y su ámbito familiar. Más del 20% de los ludópatas persistentes recaen en instintos suicidas y en menor proporción puede darse disfunción sexual, depresión…

  • Tricotilomanía: También considerado como una variante del trastorno obsesivo compulsivo (TOC) que consiste en arrancarse el cabello produciendo zonas de calvicie provocada con una superficie no delimitada. Inicialmente produce satisfacción y con el tiempo pueden derivar en comportamientos obsesivos y que pueden lugar a trastornos afectivos. Los tratamientos médicos específicos todavía no son muy efectivos (y supongo que los “Crecepelos” de teletienda, tampoco)

  • Piromanía: Junto con la cleptomanía es probablemente el más conocido, se caracteriza por una atracción hacia el fuego, como producirlo y controlarlo. Los individuos que la sufren poco a poco van necesitando mayores cantidades de fuego y terminan produciendo incendios para saciar su ansia, lo que le produce una gran satisfacción.

  • Cleptomanía: Se caracteriza por la necesidad de robar artículos sin importar su valor material. Este tipo de robos se realizan con la intención de obtener satisfacción por el mero robo, sin realmente necesitar nada de lo robado. A diferencia de un ladrón, los cleptómanos responden a impulsos y nunca planean el robo, solamente lo hace para satisfacer un impulso.

Otros impulsos menos conocidos o más difícilmente diagnosticables son, por ejemplo, la oniomanía (deseo incontrolado de comprar sin necesidad) o la potomanía (deseo incontrolable de ingerir grandes cantidades de líquido, puede causar la muerte por hiperhidrátación)

En definitiva, todos estos trastornos tienen una base psicológica común: Obedecen a un impulso para liberar tensión, siempre vienen acompañados de situaciones de excitación. Durante la acción se produce la sensación de euforia, placer, alivio… y finalmente vienen acompañados de cierta sensación de autoculpa o arrepentimiento. Sus causas con poco conocidas y su tratamiento médico (al igual que el terapéutico) tiene una efectividad variable.

Además de su efectividad de tratamiento hay un problema añadido, el diagnóstico, es fácil saber que hay una diferencia entre el que prende fuego al monte y se queda a verlo con cara de orgasmo y el que prende fuego al monte y al poco tiempo se produce una recalificación del suelo y vende sus fincas llenas de tojos pinos y hiedras (que casualmente también ardieron) para que alguna constructora haga unos chalés.

Sin embargo no es tan fácil diferenciar un trastorno explosivo intermitente de alguien que simplemente es violento (o que le caes mal) y así igual con la ludopatía y, no solamente el diagnóstico sino otra cuestión: ¿Tiene menos culpa un cleptómano tras un robo solamente por serlo? No existe una prueba médica que tras un análisis de sangre diagnostique si es o no es un cleptómano. Si lo fuera, juzgar a un ladrón cuando su enfermedad conlleva el robo sería como juzgar a un griposo por estornudar y contagiar a alguien (o juzgar a un zombie por intentar comerte vivo…bueno…al zombie le dispararíamos)

Así que para finalizar la pregunta definitiva sería: Teniendo en cuenta los factores, la base biológica y psicológica de los trastornos y las condiciones especiales en que se rigen, ¿Sería justo tratar de ladrón a un cleptómano? Abandonando el tópico de los Gallegos del “depende-ísmo” diré que, en mi opinión, no es justo calificar a alguien por un impulso que no es fruto de su voluntad.

Bibliografía:

Anuncios

4 thoughts on “Trastornos de control de impulsos o “¡Colega!¿¡Porqué me estás robando el coche?!”

  1. Sobre la conclusión final. ¿Qué hacemos entonces con aquellas personas cuya genética les condiciona para ser violentos o cleptómanos y en cambio han aprendido por su ambiente a estar perfectamente adaptados a la sociedad? ¿Qué motivación tendrían si ven que sus semejantes “lastrados” genéticamente son favorecidos con concesiones?

    Cada vez se sabe más sobre los desórdenes de la conducta, cada vez se conoce más sobre la genética de esos desórdenes; pero no podemos decir que sean “síndromes genéticos”, sino “síndromes con un factor genético”.

    No comparemos estos desórdenes con una gripe, que al fin y al cabo es una infección contraída, sino con una persona con una fuerte predisposición genética para el cáncer y que, mediante una vida sana, jamás lo desarrolla.

    1. Puede que la comparación no sea correcta pero la idea no es tampoco hablar de la causa de esos trastornos, almenos no en este artículo, sino hablar de si alguien que lo sufre ya y no lo ha podido evitar por las condiciones que sean puede ser considerado (en el caso del cleptómano) un ladrón por ejemplo.

      1. Estamos de acuerdo. Pero en tal caso yo creo que lo procedente no sería tocar el código penal, sino el sistema educativo.

      2. Acaso el código penal no está para los casos en el que el sistema educativo ha fallado? (está para algo más pero si una cosa fuera mejor la otra sería en parte innecesaria)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s