Homeopatía y medicina natural.


Hoy día vivimos en la sociedad de la ciencia y la tecnología, pero no por ello dejamos de ser unos ingenuos ante los productos que niega la evidencia científica. Esto puede catalogarnos de más o menos tontos, pero lo preocupante es que puede llevarnos a un camino peligroso si dejamos nuestra propia salud a los ”milagros” que, ni nosotros ni los “especialistas” saben cómo funcionan. Y con todo esto me refiero, nada menos que a la homeopatía y las medicinas llamadas “alternativas”.

Indudablemente, estos temas suelen conllevar cierta discrepancia. Y siempre parece que hay que quedar políticamente correctos y dar la opinión con la boca pequeña diciendo “bueno, es mi opinión, si a ti te parece bien usar estas otras medicinas naturales…”
Pues no señor, no me pienso andar con más rodeos eufemísticos. Tomando las revistas de impacto en la mano, examinemos lo que la evidencia científica muestra.

Es difícil hablar de este tema si no se conoce qué guía la decisión de un médico hacia un tratamiento u otro.
Intentando no excederme, comentaré que esto se extrae de los llamados “ensayos clínicos” para que se entienda. Consiste en suministrar un tratamiento A y otro B en una muestra de pacientes con un mismo problemas y, considerando que la muestra es representativa de la sociedad, comparar los resultados aplicando el test estadístico correspondiente. Si hay diferencia entre la eficacia de un tratamiento respecto a otro implica asumir que en un 0,05 % de los casos esta diferencia se debe al puro azar, y no a que realmente un tratamiento es mejor que otro. Es debido a eso que se da aspirina en un infarto de miocardio, o betabloqueantes en insuficiencia cardiaca (por ejemplo).
Esta es una manera de resumir muchísimo un concepto muy complejo.
Según el diseño de este estudio obtendremos conclusiones más o menos fiables. De este modo jerarquizamos los resultados en lo que llamamos un nivel de recomendación y un grado de evidencia. Así, tenemos:

Clases de recomendación:
Clase I: Acuerdo general de que un tratamiento es beneficioso
Clase IIa: Divergencia de opinión, aunque el peso de la evidencia está a favor del empleo de dicho tratamiento/procedimiento
Clase IIb: Divergencia de opinión, la utilidad del tratamiento está menos establecida
Clase III: La evidencia desaconseja el tratamiento

Grado de evidencia:
Grado A: datos que provienen de múltiples ensayos clínicos aleatorios o de metanálisis
Grado B: Datos que proceden de un solo ensayo clínico aleatorizado, o varios no aleatorizados
Grado C: Opinión de expertos, o datos extraídos de pequeños estudios

Por tanto, en función del diseño del ensayo clínico tendremos una evidencia más o menos fuerte. Y ésta es la fórmula de la cocacola: en este punto es en el que la industria farmacéutica gasta más dinero del que nuestras pequeñas mentes podrían imaginar. ¿El objetivo? Hacerse con la patente de algo que sí que funciona mejor que lo que ya hay, y ganarse la gallina de los huevos de oro, sí…pero indudablemente la sociedad entera se beneficia, porque la medicina mejora, y la gente se cura más.

Ahora bien, ya tenemos unos pequeños conocimientos para poder hablar de estos temas con argumentos que vayan más allá de la propia opinión o de lo que el tío, del primo, del vecino ha dicho que le ha ido bien.
Un recordatorio del gran dogma de la homeopatía: La “ley de similitud” de Hahnemann, similia similibus curantur (‘lo similar se cura con lo similar’). La teoría de la homeopatía sostiene que los mismos síntomas que provoca una sustancia tóxica en una persona sana pueden ser curados por un remedio preparado con la misma sustancia tóxica. Es lo que ellos llaman “curar con veneno”

Bien, pues busquemos qué dice nuestra ciencia, aceptada y generalizada en la sociedad;
La comunidad médica tiene sus propios buscadores (y no, google no se encuentra entre ellos, absténganse de buscar cuestiones de medicina ahí). Entre los más famosos destaca “pubmed”, una enorme base de datos donde se pueden realizar búsquedas sobre los estudios clínicos que se realizan a nivel mundial. De ahí extraemos algunos artículos interesantes:

–   http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21320146 Es una opinión de un experto, que considera la homeopatía completamente inaceptable y que debe ser rechazada por parte de los profesionales sanitarios. (bueno, no deja de ser una opinión y no es un ensayo clínico…sigamos…)
–   http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20521450 Curioso, 83 millones de personas confiando en remedios naturales no probados (en ocasiones contraindicados) y gastando un total de 34 billones de dólares en ellos en el año 2007
–    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20471615 Este artículo es interesante, no es un estudio, pero es mucho más ya que consiste en una revisión literaria de todo lo publicado hasta el momento en la base de datos medline con respecto al efecto placebo (o no) de la homeopatía y la acupuntura. No se llegan a extraer resultados concluyentes (me gustaría leer en qué estudios se basa, pero me niego a pagar 31,50$ por ello).
–   http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20402610 Este es un gran artículo, una revisión sistemática de la revista Cochrane (reconocida y popular en la medicina) escogiendo los artículo de mayor peso científico y sin encontrar diferencias entre placebo y homeopatía.
–   Este texto es muy bueno, os recomendó que lo leáis: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2291211/pdf/bcp0065-0163.pdf Si no queréis leerlo,  concluimos: en 200 años de estudio de homeopatía, ésta ha gastado mucho dinero y no ha demostrado nada (retrasando además la verdadera cura).

Y como si recitara las tablas de Moises, concluyo con tres artículos en los que se extraen algunos ensayos comparando homeopatía Vs placebo, medicina natural Vs placebo, y acupuntura Vs placebo. Llama la atención la dificultad de su análisis ya que hablamos de una disciplina entera extrayendo algunas de las miles de terapias que poseen para multitud de enfermedades distintas, y comparadas con placebo, que no hablamos de compararlas con el tratamiento estandarizado. En la mayor parte de los casos, el resultado o es de escasa evidencia, o necesita más estudios (más??? Más dinero aún???), o su eficacia es nula e incluso está contraindicado. Para quien tenga ganas de seguir leyendo:
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC37539/pdf/1472-6882-1-3.pdf
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC37540/pdf/1472-6882-1-5.pdf
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC45586/pdf/1472-6882-1-4.pdf

Disculpad si este post os parece un tostón, pero, sinceramente, si estos argumentos no valen para que la gente se convenza de una vez de la ineficacia de estas terapias, desde luego mi humilde opinión o mis mejores argumentos no valdrán.

La Campaña 10:23[1] es una protesta global contra los remedios homeopáticos originada en el Reino Unido. Eventos similares se desarrollarán simultáneamente en más de una decena de países alrededor del mundo; entre otros, Estados Unidos, Alemania, Hungría, Argentina o Canadá. http://www.1023.org.uk/
Michael Marshall, coordinador de la campaña internacional 10:23, dijo “Queremos demostrar que existe una sensación creciente de que ya se han invertido demasiado tiempo y dinero en los remedios homeopáticos. En los 200 años de existencia de estos tratamientos nunca ha habido ningún tipo de evidencia de que puedan funcionar, y, porque no son más que azúcar y agua, es imposible que puedan hacer lo que los homeópatas afirman que hacen. Se gastan miles de millones de euros anuales en estos tratamientos ineficaces y, cuando se dice lo que realmente son, y cómo se fabrican, la mayoría de la gente se sorprende de que sigan vendiéndose a un público no adecuadamente informado”.

…pero eso sí, sigamos tirándole a la industria farmacéutica, que eso nunca se pierde de moda.

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3 thoughts on “Homeopatía y medicina natural.

  1. Cuando expones este tipo de razonamientos, siempre hay alguien que suelta que las medicinas alternativas son técnicas orientales milenarias (en este caso, la homeopatía no). ¿¿¿Por qué el hecho de ser milenarias es esgrimido como un argumento a su favor???

  2. Buena reflexión.
    Por mi parte prefiero algo moderno y efectivo, a lo viejo y dogmatizado.
    Es como decir “técnica milenaria, años de estupidez nos avalan” (Ey! qué buen sponsor!)

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